Pensé mucho antes de escribir esta editorial. Y de hecho, se me ocurrieron títulos como “SINVERGÜENZAS”, “CARA DURAS”, “MENTIROSOS”, todos adecuados, pero insuficientes para describir la relación promiscua entre la directiva de ADEOMS y la Intendencia de Salto. Una relación tan incómoda de ver que uno desearía que, al menos, hubieran usado profilaxis, porque la administración Lima terminó embarazada de más de un gurí ajeno que hoy pulula con sueldos y escalafones “interesantes”, respondiendo únicamente a intereses egoístas del gremio y no a los del propio Lima.
Ahora, luego de esta breve y necesaria introducción, me amparo en todo lo dicho aquí en el archivo, en cómo este “sindicato” de utilería, en el año 2015, se tomó atribuciones que no le correspondían y decidió el futuro de 249 funcionarios, que no responden a tres condiciones: “ser del FA, adorar a Lima y lavarle las medias al gremio”.
Para que no queden dudas, recupero palabras del “disque” presidente de ADEOMS, el “señor” Gómez, fechadas el 10 de agosto de 2015:
“A ningún sindicato le gusta negociar el cese de los trabajadores, pero hay que ver cuáles son los motivos.”
¡Sí! Gómez negoció quién quedaba y quién no. ¡Eso NO es el deber de un gremio! ¡Deben quedar todos! ¡Defendés parejo o andate para tu casa, como gremialista no servís!
Pero Gómez siguió:
“Había que optar entre mantener las fuentes de trabajo y caer en el riesgo de no poder continuar cobrando los salarios por la situación económica que esto implica o, asimismo, tener que realizar una reducción de personal y lograr la sustentabilidad del rubro cero (salarios) de la Intendencia.”
Gómez, ¡no sos el contador de la Intendencia! ¡No te corresponde a vos sacar cuentas!
Aun así, después de ese disparate, la historia no terminó. Propuso una bolsa de trabajo (en referencia a una que iba a crear con los trabajadores que él decidió despedir).
“Cuando la Intendencia mejore su situación y requiera el ingreso de personal, se pueda acudir a esta bolsa para, a través de concursos o sorteos, incorporar más personal.”
Tampoco debemos de olvidar el audio “filtrado” el 30 de julio de 2017, donde Gómez lo increpaba al intendente Lima, y le dice transcribo textual;
Adeoms hizo para que llegaran a la Intendencia. “Mira que ustedes están sentados ahí por la discusión que dio el sindicato. Eso que les quede bien claro”!.
“Nosotros aportamos un montón, nosotros en la militancia y en la lucha hicimos más que vos!, que estás sentado ahí!”.
Luego de leer todo esto y “vomitar por los ojos”, nos topamos con el regalo de “Navidad” 2024 que Lima, junto con, adivinen quién, ADEOMS (Gómez), verso por medio “dil acuerdo colictivo”. ¡PUM! 300 funcionarios de designación directa permanentes en la Intendencia. ¿No era que los despidos de 2015 eran para reducir costos? La voy a hacer corta, como el archivo que resisten estos personajes. Con el verso de… “despidieron a 249 por bajar el rubro 0”, ahora, 10 años después, y con una deuda de UI 227 millones de Unidades indexadas, $ 1.684 millones de pesos (6,1867 UI Enero 2025), incorporan 300 designaciones directas, que el mismo Gómez, a pulmón destapado, “grita”: nosotros siempre defendimos a todos y el mecanismo de la designación directa siempre es el usado, bla, bla, bla.
De solo escribirlo me da incomodidad. ¡Nos metió el perro, 300 para ser exactos, más acomodos de grados y compensaciones! (Las que pagamos todos los salteños).
En resumen, año 2025: te quedás con una Intendencia repleta de funcionarios que responden a Gómez y, en menor medida, a Lima, que, a la mínima que ingrese otro gobierno que no sea afín al FA, van a ponerse “quisquillosos” a reclamar lo que ahora no ven, no escuchan, no saben, etc. Y con una deuda de cánones nunca antes vistos en Salto.
Esto, más que una nota editorial, es un “por favor”. ¡Duele a la vista todo esto!
Entiendan los salteños que, si no se trabaja para ordenar “esto”, valga la redundancia, Salto está condenado a sucumbir a las ambiciones de dos o tres “mentirosos” de poca estirpe que hacen y deshacen con el bolsillo de todos los salteños. El mismo intendente que dice públicamente hoy: “en marzo se van, y antes de…, le suben la UTE, la OSE, bla bla a los uruguayos”, es el mismísimo que subió la contribución en un departamento inundado de basura, pozos y municipales de sobra. Que además, al intendente le gusta tanto Salto, que se va de vacaciones a la Costa de Oro.
Sé que me van a “criticar, por ser crítico” y ¡bienvenidas sean! Pero les recuerdo algo: voy a seguir diciendo lo que se me cante, cuando se me cante y las veces que se me venga en gana.
Todo este manoseo incómodo e inmoral que le hacen a Salto tiene consecuencias, y soy una de ellas.
Alguien tiene que prender la luz ante tanta “promiscuidad”…

